jueves, 6 de mayo de 2010

Bienes raices de Tijuana

No hay nada como las casas bonitas construidas de concreto chatarro sobre tierra suelta.



Fraccionador evade normas técnicas con la aprobación de administraciones panistas

Los culpables:
Gobiernos corruptos

El derrumbe en el fraccionamiento Laderas de Monterrey en Tijuana, que resultó en 22 casas afectadas, 13 totalmente siniestradas, expuso por tercera vez en 17 años, una más de las complicidades de funcionarios panistas con uno de sus desarrolladores más favorecidos, Roberto Curiel, colusión que ha puesto en riesgo la seguridad y la vida de compradores de buena fe.

Rosarios Mosso Castro - ZETA

Corrupción y omisiones históricas de una serie de funcionarios panistas son la causa de los derrumbes del 3 de mayo en el fraccionamiento Laderas de Monterrey en Tijuana.

Los favores intercambiados entre empleados de gobiernos albiazules con el fraccionador Roberto Curiel y el daño que esta complicidad ha generado a la sociedad bajacaliforniana, es histórico y está registrado.

La suma de estas confabulaciones generó la tragedia.

Un constructor voraz que obtuvo más dinero violentando los requerimientos marcados por los reglamentos, inspectores que consiguieron algún tipo de beneficio por encubrir las irregularidades, técnicos que aceptaron cometerlas o que ni siquiera revisaron que se cumplieran los requerimientos mínimos.

Todos solapados por autoridades que ordenaron o permitieron que se cometiera este fraude, gobernadores, alcaldes, secretarios que se hicieron disimulados y evadieron su responsabilidad de garantizar la seguridad de los futuros residentes y ordenar el crecimiento de la ciudad.

En 1993, Roberto Curiel el propietario de Laderas mostró a ZETA el permiso que le otorgó la autoridad para construir ese fraccionamiento. Estaba fechado 20 de marzo de 1992 y la licencia concedida a Socorro Amaya de Curiel, Enrique Lutteroth Camou y Carlos Trejo Escudero.

Con esa acción, pretendió evadir el señalamiento de ser uno de los fraccionadores que provocaron los derrumbes, inundaciones y muertes durante las lluvias del 93. Sin embargo una denuncia de los vecinos de La Remosa lo exhibió: Había iniciado movimientos de tierra desde 1988. En aquel entonces esas maniobras técnicas irregulares de Curiel provocaron también deslaves y hundimientos.

El permiso que presumió, lo recibió de la secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas bajó el Gobierno de Ernesto Ruffo Appel, aunque debió iniciar los trámites en tiempos del gobernador sustituto del tricolor, Óscar Baylón Chacón.

En 1993 la regulación de la construcción pasó a manos de los municipios, de las administraciones de Héctor Osuna Jaime, Francisco Vega (diputado federal) José Guadalupe Osuna (Gobernador) Jesús González Reyes, el priísta Jorge Hank y de nuevo el PAN con Jorge Ramos.

Con motivo de las lluvias y los constantes deslizamientos de tierra en el fraccionamiento en cuestión, cada uno de estos alcaldes, se percataron de las irregularidades y decidieron encubrirlas. No realizaron acción alguna para solucionarlos.

Dos de múltiples ejemplos:

* Después de un ciclo de lluvias, el 22 de febrero de 2003, el entonces alcalde Jesús González Reyes, acompañado de su Secretario de Desarrollo Social Municipal, Jorge Ramos Hernández, supervisaron un deslizamiento en Laderas de Monterrey, en la misma zona afectada a principios de esta semana, y los residentes le reclamaron que la autoridad municipal otorgaba los permisos sin revisar las condiciones en que se estaba edificando.

En entrevista con la prensa, González declaró que los vecinos le habían informado que Curiel no había cumplido los requisitos de construcción, agregó que si el ayuntamiento no había recibido el fraccionamiento seguramente era por la razón manifestada por los afectados y que eso era causa de sanción, pero no sucedió nada.

* Para las lluvias de 2005 seguían en las mismas. David Navarro, quien fuera director de Desarrollo Urbano, señaló que faltaba documentación importante en el 95 por ciento de los permisos otorgados a fraccionadores y éstos incumplían con las normas porque no había suficiente personal para supervisarlos.

Evasión evidente de normas

Independiente de las irregularidades, fallas y responsabilidades que arroje el peritaje encargado por la administración del alcalde de Tijuana, Jorge Ramos al ingeniero David Mascareño Jiménez, geólogo estructurista, presidente de la empresa Geocim, dedicada a geotecnia, geología, anclaje, construcción gotécnica, cimentaciones, existen tres irregularidades evidentes, cometidas por el constructor y permitidas por la autoridad, explicaron José Humberto Murillo González, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles, Javier Francisco Casas, ingeniero con maestría en mecánica de suelos y Fidel Pérez Velarde, ingeniero perito que participó en un dictamen previo que se hizo en la zona afectada hace cinco años.

1.- No se ha cumplido con todo el papeleo ordenado por la regulación municipal, por eso el ayuntamiento no le ha recibido el fraccionamiento.

2.- Para ganar terreno al cerro, no se respetó la pendiente, se rebanaron y rellenaron laderas fuera de toda norma técnica.

3.- Y no se realizó la obra de ingeniería obligatoria para contrarrestar el daño causado a la naturaleza por los cortes, para estabilizar el terreno. Ni muros de contención, donde deben ir con la profundidad necesaria, ni pluviales subterráneos.

“No se trata de envidia como tratan de desacreditar las autoridades, son opiniones técnicas, el colegio no está en contra del gobierno, sólo estamos a favor de la sociedad”, precisó Murillo González.

En un cerro con una pendiente muy superior a los 30 grados, considerada de alto riesgo, primero se le permitió al fraccionador Roberto Curiel Ortega cortar el cerro para construir dos calles a las que no les colocó ningún muro de contención, aunque la ley indica que para soportar ambas calles, debían existir dos muros capaces de soportar filtraciones de lluvias y fugas de agua potable.

Y después, durante seis ayuntamientos decidieron no exigirle construir el drenaje pluvial subterráneo. Solaparon un sistema pluvial externo que desgasta la superficie, calificado como riesgoso en pendientes de ese tipo.

También les facilitaron a los ingenieros de la empresa, edificar casas enormes de concreto, con hasta cuatro pisos en terrenos con cortes rectos de 90 grados. Sin justificación legal, les solaparon que desestabilizaran el terreno con los cortes, con el peso, sin obligarlos a construir infraestructura de protección adecuada.

“Dios perdona siempre, el hombre a veces, la naturaleza nunca”, es una frase célebre común entre los ingenieros, con ella empezó el perito Fidel Pérez para explicar técnicamente lo sucedido en Laderas de Monterrey. “Si no estamos en armonía con la naturaleza, todo lo que no sea correcto desde el punto de vista de la ingeniería, nos lo va a cobrar, va a tener problemas más temprano que tarde.

“Los vestigios de las fallas están ahí desde que se autorizó el fraccionamiento, es un deslizamiento antiguo, tenían una ladera con una pendiente determinada, y la cortaron en dos partes para hacerle dos calles, desestabilizaron la pendiente en dos puntos, lo que es permitido si se hace obra de ingeniería para estabilizar, pero el fraccionador no hizo nada.

“No hay que ser un gran científico para saber que hay detonantes que llegan después de fraccionar, la humedad de lluvia, fugas, movimientos telúricos, no hizo la obra adecuada para proteger a los residentes de eso.

“Las manifestaciones, las fisuras que había en esas calles no eran nuevas, ni estaban ocultas, eran unas grietotas, en el hombro, arriba, eso es síntoma de una falla y de un deslizamiento.”
Ejemplificó:
“Cuando usted trae un camión lleno de arena y lo vacía, se forma una lomita, esa pendiente que se forma se llama ángulo de reposo, cada uno de los materiales del mundo tiene un ángulo de reposo, si a esa lomita que tiró el camión le corta una parte ¿qué pasa? Se viene todo ¿qué tiene que hacer? Meterle obra para que no se venga. Eso es lo que no se hizo.

La ingeniería minimiza los riesgos aunque no los termina”.

En su calidad de especialista en mecánicas de suelo, el ingeniero Casas explicó que el terreno del fraccionamiento está constituido entre otras cosas de depósitos marinos, arcilla y caliche, por el tipo de formación geológica, este material está contenido en capas a un metro o medio metro de la superficie, y al contacto con el agua, este material es tan resbaladizo como el jabón incluso con un grado de pendiente, así que el riesgo se multiplica en un cerro con las características en Laderas. “Eso debió estudiarse y tomarse en cuenta al autorizar y al construir”, manifestaron los ingenieros. A los compradores les vendieron como si el fraccionamiento tuviera el trabajo de ingeniería adecuado, y todos pagaron.

3 de mayo de 2010

La zona de laderas de Monterrey es muy inestable. Protección Civil tiene registrados llamados de auxilio en 1993, 1996, 2001, 2002, 2003, 2004 y 2005, ya con Jorge Ramos: “Tenemos reportes de movimientos en 2007, 2008 y 2009”, admitió Antonio Rosquillas, director del área.

A pesar de las alertas, el gobierno municipal no tomó medidas. ¿Emitieron alguna recomendación? Preguntó ZETA: “No, porque no es nuestra facultad, pero en todas las ocasiones notificamos a la Dirección de Desarrollo Urbano”.

Andrés Chavarín, también funcionario municipal del ayuntamiento panista, se comunicó con Rosquillas el sábado para decirle que la casa del arquitecto Puente, ubicada unos metros a la izquierda y arriba de la suya tenía problemas, grietas; le respondió que después del sismo de abril, el municipio había acordado que la revisión de estructuras sería tarea de Administración Urbana de cada delegación, pero si quería le echaban una mano. “Él respondió que no, que mejor lo veían con los encargados el lunes”, aseguró el director de Protección.

El domingo 2 de mayo, a las 3 de la tarde, Chavarín volvió a llamar a Rosquillas, para pedir apoyo porque había problemas y fisuras. “Como ya teníamos el antecedente de 2001, que se había venido abajo una construcción aledaña, mejor acudimos y pudimos constatar todos los indicios de que se estaba dando un deslizamiento. La barda de la casa de Alejandro González Alcocer ya estaba fracturada.

“Pero es concreto, no tenemos equipo especializado, y sólo tuvimos cuatro horas de luz para revisar, ver el comportamiento del movimiento, que estaba bajo cemento, así que no podíamos advertir por dónde venía la línea del deslizamiento, y no pudimos advertir qué tan rápido se estaba moviendo.

“Se observaban fisuras, se veía un desplazamiento horizontal, un deslizamiento hacia el sureste, abajo, se veía el plano de deslizamiento, el bloque de tierra como estaba salida. Vimos que había daños en las casas de abajo que estaban soportando el peso”.

Manuel Ocegueda, residente por siete años en Laderas de Monterrey, señaló que después del temblor del cuatro de abril se registraron fugas de gas, situación que se atribuyó al asentamiento de los terrenos: “Pensamos que era algo natural pero luego se registraron fugas de agua y drenaje, Protección Civil acudió pero no le dio la gravedad necesaria como para haber previsto el derrumbe, nunca dijeron que estábamos en riesgo y ahora la situación se les salió de control”, acusó.

Etiquetó algunas viviendas con color rojo, en las que recomendaba fueran desalojas, y otras con color amarillo a cuyos habitantes sólo requirió estar alerta; no obstante los vecinos tanto de las viviendas señaladas con rojo como con amarillo decidieron deshabitarlas, lo que les salvó la vida.

El encargado de la protección civil no estuvo de acuerdo y aseguró haberlos advertido de la manera más objetiva posible: “No podíamos especular, les dijimos que el deslizamiento era evidente pero no sabíamos con qué velocidad se estaba moviendo, si iba a parar o seguir, así que les sugerimos que si alguien se va a quedar en las casas que fuera gente con habilidades para salir rápido, y que siguieran pendiente, que el lunes evaluaríamos qué tanto se había movido y si era necesario sacar los muebles”.

Durante la noche el deslizamiento estuvo avanzando, y a las seis de la mañana empezó a crujir y levantó a los vecinos que llamaron a los bomberos, Chavarín habló nuevamente a su compañero de administración para decirle que las casas se estaban cayendo en ese preciso momento.

Cuando llegó Protección Civil el deslizamiento ya había bajado metro y medio, por la tarde el movimiento había alcanzado en algunas zonas los seis metros de hundimiento.

ZETA cuestionó a Rosquillas la ausencia de acciones preventivas a pesar de todos los avisos que dio este desastre.

“Cualquier asentamiento humano en un terreno con pendiente de más de 30 grados es de alto riesgo, y estamos siendo muy tolerantes con ese número. Aquí tienen una pendiente más amplia, pero es un fraccionamiento autorizado hecho por ingenieros, y la ingeniería debería mitigar el riesgo.

“Hay que averiguar qué pasó, la evidencia es clara, falló el suelo y por qué falló el suelo.

Tal vez se pudo haber advertido que si se le suma tanto peso a estas pendientes por mucho que pilotees no vas a estabilizar, posiblemente si no era la primera llamada debieron hacerse estudios de geotecnia, que cuestan caros pero en los que vale la pena invertir aunque no sean obligatorios por Ley, se ordenó un estudio y no podemos especular, hay que esperar a que los especialistas definan las causas”.

Sin embargo manifestó que se está dando un fenómeno preocupante, antes sólo las colonias que nacieron como asentamientos irregulares tenían este tipo de problemas, pero ahora, también está sucediendo en fraccionamientos con permiso de construcción como Lomas Conjunto Residencial, Laderas de Monterrey e Infornavit Latinos.

“Entonces falta legislación, que verdaderamente haya esa disposición de decir bueno ya hemos visto tantas experiencias de deslizamientos y necesitamos hacer obligatorios más estudios y profundos, que los especialistas digan si se necesitan otro tipo de reglamentos

“Que las normas sean más específicas en cuanto al material, las dimensiones y los pesos que se puedan aprobar dependiendo del tipo de suelo, prohibir los cortes en cerros y obligar a construir terrazas o columnas para levantar las casas como en Estados Unidos, para no quitarles estabilidad”.

Los ingenieros civiles agregaron a la lista de requerimientos, que los ayuntamientos contraten empleados honestos, profesionales y suficientes para aprobar los proyectos y para verificar los cortes y construcciones. Y que eliminen la riesgosa y absurda opción de permisos provisionales, los cuales actualmente se cuentan por cientos.

Enlace al reportaje

2 comentarios:

KARVEL-taller Dali, arte musica y arquitectura dijo...

POR ESTOS MOTIVOS ES IMPORTANTISIMO
LA VIGILANCIA DE EL GOBIERNO CON INSPECTORES O VERIFICADORES DE OBRA, Y QUE LOS PERITOS RESPONSABLES, SEAN RESPONSABLES Y VISITEN POR LO MENOS DOS VECES POR SEMANA LA CONSTRUCCION...ESTE HECHO VERGONZOSO E IRRELEVANTE, NO DEBE VOLVER A SUCEDER...VER PROPUESTA A NUESTRO PRESIDENTE MUNICIPAL DE TIJUANA LIC. CARLOS BUSTAMANTE A., DE ARQ. CARMEN VELARDE "KARVEL" EN EL FORO DE URBANISMO PASADO..EN YOU TUBE "REVISAR LEY DE EDIFICACION" PARA QUE PERITOS RESPONSABLES Y VERIFICADORES DE OBRA CONJUNTAMENTE Y CON BITACORA SELLADA POR EL GOB. MUNICIPAL..VISITEN Y SUPERVISEN REGULARMENTE UNA OBRA EN CONSTRUCCION...

Sue Alteza Real dijo...

Estoy de acuerdo, aunque siempre debe haber dos inspectores que trabajan juntos para disuadir la solicitud o la aceptación de la mordida. También debe haber penas severas para los inspectores corruptos.