viernes, 25 de junio de 2010

El comunista libertario














Fue hace una semana el fallecimiento de José Saramago.

El siguiente es un extracto de un comentario y una entrevista del 2009*:

Este escritor portuguese encumbrado por la progresía española, "comunista" declarado y abiertamente anticatólico era uno de estos personajes que se pasean por este supuesto mundillo intelectual deponiendo sus novelas y opiniones.

Saramago vive en Lanzarote, archipiélago de las Canarias. Allá hubo de mudarse después de que fuera publicada la novela El Evangelio Según Jesucristo, en la que José se lamenta de haber huido, dejando a los niños de Belén a merced del tirano; María hace el amor; Jesús representa el temor; Judas la generosidad; María Magdalena la voluptuosidad; Dios la venganza y el Diablo la bonhomía.

Saramago se declara comunista, pero le entra alguna duda:

Es muy fácil cambiar de barco cuando se hunde el propio. Es a ésos a quienes habría que preguntarles por qué ya no son lo que eran, porque parece que somos muy pocos los que mantenemos la fidelidad a los principios, sin olvidar que en el pasado reciente y en nombre del comunismo no sólo se cometieron errores, sino crímenes y uno tiene que llevar eso a cuestas, aunque no tenga responsabilidad directa, porque haría muy mal si yo, por el hecho de que no soy responsable directo, no le diera importancia.

Por lo tanto, decide que tiene que poner algún adjetivo a lo de comunista, porque si no, no podría sostenerse intelectualmente. En un momento dado, probó con comunista hormonal, a ver qué tal quedaba:

Ahora, le voy a dar un concepto nuevo para los debates sobre el marxismo y el comunismo. Hay algo que yo llamaría el comunismo hormonal. Es como si las hormonas determinaran que uno tiene que ser lo que es, que uno mantenga una relación estrecha con los hechos, con la vida, con el mundo, con la sociedad. Es como un estado de espíritu, es decir, uno es lo que es porque su espíritu o sus hormonas así lo determinan para siempre. Creo que eso es lo que me pasa a mí con el comunismo.

No debió de calar muy hondo, porque no insistió demasiado. Lo intentó de nuevo con comunista libertario:

A veces he reflexionado sobre el hecho de que yo siga siendo comunista. Por supuesto lo soy y no me imagino a mí mismo siendo algo distinto. Pero me he dado cuenta de que tenía que añadir algo a ese decir "yo soy comunista", y lo que estoy añadiendo es que soy un comunista libertario.

P. Habrá que definir entonces lo que es eso.

R. Creo que sí, habría que pensarlo. Y es evidente que una concepción ortodoxa de lo que pudiera ser el comunismo, llevado a su último extremo como en el caso del anarquismo, llevaría a la disolución del Estado.

Muy claro, muy claro, no parece tenerlo, pero creo que lo de comunista libertario (una flagrante contradicción) parece que ha calado muy bien entre el progrerío, y ya recibe parabienes y felicitaciones de todos lados.

Respuesta de la Voz Libertaria de Tijuana:

El término "libertario" a menudo se utiliza libremente por algunos que no son los abogados y defensores de todos de los principios del liberalismo clásico.

Aunque José Saramago parecía a idealizar el lado utópico del marxismo, fue más pragmático para realizar su "comunismo libertario" que se conoce también como "comunitarismo voluntario" que es un tipo de colectivismo que muchas sociedades indígenas ejercen sin fuerza gubernamental. Una forma de colectivismo voluntario ausente de la coerción con libre comercio dentro la comunidad y con otras comunidades o tribus. El comunismo libertario de Saramago se solapa algo con el agorismo europeísta que también es conocido como anarcocapitalismo.

* Enlace al comentario y la entrevista en su totalidad.

Otro comentario: Saramago: comunista libertario

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